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Historia

El Banco de Chile está estrechamente ligado a la historia de nuestro país y desde su creación en octubre de 1893, ha sido un actor fundamental para el progreso y desarrollo económico-social de Chile. Nacido de la fusión del Banco de Valparaíso (1855), del Banco Nacional de Chile (1865) y del Banco Agrícola (1868), inició sus operaciones el 2 de enero de 1894 con dos oficinas principales ubicadas en Santiago y Valparaíso, una red de 22 sucursales y agencias extranjeras en Europa, Estados Unidos y Sud-América que atendían los negocios internacionales.

En 1922, cuando el Banco de Chile estaba totalmente consolidado y era el principal y más importante banco comercial del país, el Directorio impulsó la construcción de su Casa Matriz, que ubicada en la calle Ahumada 251, en pleno centro de Santiago, fue inaugurada en abril de 1926, convirtiéndose en el edificio más imponente de la capital y hoy, declarado inmueble de conservación histórica. Su arquitecto fue el vienés nacionalizado chileno, Alberto Siegel Lubbe quien lo diseñó, siguiendo un estilo neo clásico, destacando su cúpula circular, escaleras de mármol y amplios espacios para la atención del público. Los terrenos habían pertenecido al Arzobispado de Santiago.

Desde su fundación, el Banco de Chile ha liderado el mercado financiero chileno como uno de los bancos más grandes y exitosos en términos de retorno de activos, solidez y rentabilidad para sus accionistas, mostrando una de las mayores capitalizaciones de mercado entre las empresas chilenas.

La acción del Banco de Chile se encuentra listada en las Bolsas de comercio locales y, también, en los principales mercados bursátiles del mundo. En la Bolsa de Comercio de Nueva York (NYSE) el Banco mantiene un programa de ADS (American Depositary Shares), sujeto a las normas más exigentes de supervisión e información pública establecidas por la Comisión de Valores (Securities and Exchange Commission, SEC) de los Estados Unidos de América.

Con una sólida base patrimonial y una tradición de alto prestigio y solvencia, el Banco de Chile se ha constituido como un banco comercial que proporciona una completa gama de productos y servicios financieros a una amplia base de clientes que incluye grandes corporaciones, pequeñas y medianas empresas y mercado de personas, a través de una gran red nacional de sucursales, cajeros automáticos y otros canales de distribución electrónicos. A través de su alianza con Citi , ofrece a sus clientes una amplia cobertura en el extranjero, el acceso a una completa oferta de productos, tanto en los instrumentos de crédito y de inversión, servicios globales de transacciones y operaciones financieras internacionales.

Las operaciones se organizan en torno a seis principales segmentos: operaciones de grandes corporaciones, de pequeñas y medianas empresas, mercado de las personas, mercado de consumo, actividades bancarias internacionales y operaciones del mercado de valores. Adicionalmente, las empresas filiales completan la gama de servicios financieros con operaciones de securitización, de corretaje de valores, de inversión y fondos mutuos, de seguros, asesoría financiera y factoring, entre otras.