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Perfil de la Industria

La industria financiera chilena es altamente competitiva. El sector más importante es la banca, con un total de préstamos (excluyendo operaciones de filiales en el exterior) que representan más del 80% del PIB. Actualmente, este sector está formado por más de 20 bancos privados y un banco estatal (Banco Estado).

Enfrentamos una competencia significativa y creciente en todos los segmentos de mercado en los que operamos. Nuestros competidores van desde grandes bancos comerciales a entidades más especializadas como lo son los bancos de nichos". Además, podemos observar una competencia creciente con tiendas de departamento, fondos privados de compensación y cooperativas de ahorro y crédito, entre otros. También existen otros tipos de entidades, como empresas de leasing, factoring y financiamiento de automóviles, así como también compañías de fondos mutuos, fondos de pensiones y compañías de seguros. Sin embargo, hoy en día los bancos continúan siendo los principales proveedores de leasing, factoring y fondos mutuos, mientras que en el negocio de corretaje de seguros se puede observar que ha adquirido un carácter importante dentro de la oferta de valor de los bancos.

En la industria bancaria local, nuestros principales competidores son los bancos comerciales privados Chilenos, tales como Banco Santander-Chile, Banco de Crédito e Inversiones (Bci), Itaú-Corp y Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Chile (BBVA). Sin dejar de tomar en cuenta la competencia de Banco Estado.

En Chile los bancos comerciales siempre han competido en el mercado minorista, donde también participan empresas financieras y tiendas de departamentos, las que tradicionalmente se han centrado en consumo masivo. Históricamente, las empresas financieras fueron desapareciendo gradualmente entre los años noventa y la década del 2000, ya que la mayoría se fusionó con los bancos comerciales más grandes que hoy en día dominan la industria bancaria chilena. Asimismo, a fines de los años noventa, la industria financiera chilena fue testigo del auge de los competidores bancarios no tradicionales, como las tiendas de departamento. Durante la década del 2000, estos competidores adquirieron cada vez mayor importancia en el sector crediticio, ya que se les permitió emitir productos financieros como tarjetas de crédito.



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