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Durante el 2008 los clientes fueron más que nunca el eje de la gestión del Banco de Chile. Con el fin de mejorar la relación con ellos, la organización llevó adelante una serie de iniciativas para estar en permanente contacto con sus necesidades y requerimientos. Para lograrlo, la calidad de servicio fue parte fundamental de la labor de todos los integrantes de la corporación.
Ella estuvo enfocada en entregar permanentemente, y a través de todos los puntos de contacto, una atención de excelencia que responda a los altos estándares del sistema bancario nacional e internacional, y un servicio eficiente con procesos ágiles desarrollados sobre la moderna plataforma tecnológica del Banco de Chile.
Una nueva mirada sobre la atención a los clientes es la que el Banco de Chile trabajó durante el presente año junto a todos sus colaboradores. El enfoque estuvo en hacer partícipe a cada integrante de la corporación en la calidad del trabajo que se desarrolla al interior de la organización. Es así como cada persona debió cultivar la excelencia en sus labores diarias, tanto en aquellos procesos de cara al cliente como aquellos de apoyo al resto de la institución.
Para lograr este importante objetivo, se desarrolló e implementó un modelo de atención que genera una cultura de mejora continua, basada en las buenas prácticas. La meta fue incrementar los niveles de recomendación, permanencia y lealtad que se vieron afectados a principio de año por el proceso de fusión.
Para lograr los objetivos planteados el Banco de Chile desarrolló el Plan Semilla orientado a mejorar la calidad de servicio en sucursales y en las distintas áreas de apoyo, con el objeto de generar una cultura en la cual todos y cada uno de los trabajadores del Banco son responsables por la calidad del servicio que entregamos a cada cliente.
Hacer las cosas bien a la primera sobre la base de la excelencia y la eficiencia, fue el pilar fundamental en la labor que realizó el Banco de Chile durante el año 2008, focalizada en desarrollar procesos operacionales del más alto nivel y estabilidad.
La estrategia del Banco de Chile ha sido entregar servicios de calidad a través de procesos simples, controlables y medibles, los cuales han sido mejorados continuamente de acuerdo a estándares de servicios transparentes y diferenciados, según las necesidades del negocio. El foco ha sido implementar una infraestructura que soporte la estabilización, crecimiento y contingencia necesaria, junto al desarrollo de metodologías de administración de ambientes tecnológicos.
Para lograr las metas de eficiencia establecidas, en el Banco de Chile se han desarrollado una serie de iniciativas con el objetivo de modernizar determinadas plataformas para ayudar a los usuarios, mejorar los procesos, fortalecer la seguridad de los sistemas, y reforzar las distintas áreas de negocio. Asimismo se realizó una importante inversión en nuevos sistemas y equipos para contar con una plataforma robusta, segura y con un excelente desempeño.